Hola de
nuevo lectores cibernauticos! hoy les traigo una nueva recomendación
literaria, esta vez se trata de una novela de la escritora Sarah Winman: Cuando
Dios era un conejo. Aquí les dejo la reseña.
Resumen
Una novela inolvidable sobre la infancia, la amistad y el amor, que está
causando sensación en Gran Bretaña.
El mundo de la joven Elly lo conforman sus cariñosos pero sumamente distraídos
padres; su mejor amiga, que huele a patatas fritas y conoce palabras exóticas
como «blasfemia»; su tía actriz, que le brinda consejos para destacar en las
representaciones escolares, y entre otros personajes variopintos, un conejo que
se llama "Dios". Pero en la infancia de Elly, la única constante es
su hermano Joe.
Veinte años más tarde, Elly y Joe siguen tan unidos como siempre… hasta que una
soleada mañana un suceso inolvidable y aterrador amenaza con destruir para siempre
el vínculo que los une. "Cuando Dios era un conejo" nos transporta, a
lo largo de cuatro décadas, desde las afueras de Essex a la costa de Cornualles
y las calles de Nueva York. Una novela sobre la infancia, la excentricidad, la
fuerza de los lazos familiares, las pérdidas y la vida. Pero, sobre todo, es
una novela acerca del amor en todas sus formas.
Opinión
personal
Sarah
Winman nos maravilla con su primera creación literaria, a través de una combinación
perfecta entre la dura realidad y las observaciones de una pequeña niña cuyo
conejo se llama Dios.
Cuando Dios era un conejo, nos cuenta la historia de Elly, la hija pequeña de
un matrimonio británico completamente normal. Su hermano Joe, es su sombra
protectora desde que ella llegó al mundo, pero a pesar de ser 5 años mayor que
ella la trata como a una igual.
Elly a través de un relato en primera persona mantendrá siempre ese toque
sumamente infantil al contar las historias que componen el relato, sin embargo,
despertará en el lector la reflexión sobre asuntos importantes de la vida que
se ven reflejados en pequeñas acciones y situaciones cotidianas.
Creo que lo que más amé de esta novela fueron sus personajes, todos y cada uno
de ellos eran especiales, excéntricos, revolucionarios y llenos de amor, a su
manera.
Mi favorito sin duda fue Joe, el hermano mayor de Elly quien desde muy temprano
demostró su homosexualidad por medio de un despertar sexual muy precoz. Su
lealtad me conmovió en lo más profundo y creo que hasta me enamoré un poco de
él. Su primer y gran amor, Charlie, jugará un rol importantísimo que nos
enseñará el valor de las segundas oportunidades
Por otro lado tenemos a Jenny Penny, la amiga de la infancia de nuestra
protagonista, quien siempre huele a papas fritas y cuya madre es fanática de
los funerales. Jenny tiene una vida muy dura, marcada por la ausencia de su
progenitora, por los tormentos que le ocasionan los distintos novios de esta y
por la añoranza de una familia como la de Elly. A pesar de todo, esta pequeña
niña de cabello revoltoso demostrará una sabiduría impropia de su edad, la cual
nunca dejará de sorprender al lector.
Luego están los padres de Elly, su madre, una mujer completamente equilibrada
emocionalmente y su padre, un abogado soñador con un corazón de oro. Ambos a
pesar de ser algo distraídos serán el núcleo de la familia debido a su cariño y
carisma.
Finalmente están, Nancy, la tía de Elly, quien siempre estuvo enamorada de la
madre de esta que es además una actriz cuya carrera va en ascenso. Arthur, un
profesor aventurero y Ginger, su fiel amiga y ex estrella del Hollywood
antiguo.
Todos estos personajes serán parte de esta singular familia, que cubrirán la
vida de nuestra protagonista en un relato que tiene dos partes, la infancia y
la actualidad de la misma.
Cuando Dios era un conejo, me fascinó desde la primera frase, sobre todo por
los temas que abarca: la homosexualidad, el abuso infantil, la importancia de
la familia, la religión como concepto de vida y todo esto siempre en un cuadro
temporal marcado por hitos históricos como la muerte de John Lennon y de Lady
Di. En resumen es una historia de amores extraños, de situaciones jamás
resueltas, de lealtades implícitas, de la sabiduría en niños y de la inocencia
de los adultos, es una historia en la que todo es posible, una historia de la
vida misma, una historia de cuando Dios era un conejo.
Me despido
no sin antes compartir con ustedes lo mejor de esta novela, según mis términos.
Frases de
Cuando Dios era un conejo
“—¿Tú crees
en Dios, Arthur? —le pregunté mientras me comía el último pedazo de bizcocho.
—¿Que si creo en un anciano de barba blanca que vive en las nubes y juzga a los
mortales con un código moral de diez mandamientos? ¡Cielo santo, querida Elly,
claro que no! Me habría expulsado de esta vida hace años por mi alocada
historia. ¿Que si creo en un misterio, en el inexplicable fenómeno que
constituye la vida misma? ¿Que si creo en algo más grande que nosotros y que
ilumina la inconsecuencia de nuestras vidas? ¿En algo que nos da una razón por
la que luchar y la humildad para purificarnos y empezar de nuevo? Entonces sí,
sí que creo en él. Es la fuente del arte, de la belleza, del amor, y ofrece la
bondad suprema a la humanidad. Esto es Dios para mí. Esto es la vida, y es en
esto en lo que creo. Volví a oír la campana, susurrando sobre las olas, llamando, llamando. Me lamí
los dedos y estrujé el papel de aluminio hasta convertirlo en una bola.
—¿Crees que un conejo podría ser Dios? —le pregunté a Arthur distraídamente.
—No existe absolutamente ninguna razón por la que un conejo no pueda ser Dios.”
“Nada permanece olvidado
durante mucho tiempo”
“-¿Dios ama a todo el mundo? -le pregunté a mi madre
mientras alargaba el brazo por encima del cuenco de apio para coger el último
trozo de tarta de la merienda. (…)
-¡Claro que sí! -contestó mi madre, dejando momentáneamente de planchar.
-¿Dios ama a los asesinos? -continué yo.
-Sí -respondió ella.
-¿Y a los ladrones? -añadí.
-Sí.
-¿Y a la caca? -pregunté.
-La caca no es un ser vivo, querida -me explicó ella con expresión seria.
-Pero si lo fuera, ¿Dios la amaría?
-Sí, supongo que sí.”